LA CAIDA DEL ENCAJE

LOS ENCAJES CLÁSICOS: 1690-1789

CAMBIOS EN LA MODA Y LA CAIDA DE LA INDUSTRIA DEL ENCAJE

El siglo XVIII fue el periodo clásico para el encaje, y son de mediados de siglo los encajes que ahora conocemos como típicos ejemplos de Bruselas, Valenciennes, Malinas, Alençon, etc.

Los desarrollos técnicos  del siglo XVII permiten que productores de encaje y fabricantes de tejidos de seda puedan cambiar los patrones de sus productos a su voluntad, lo que hacen principalmente en el encaje; dando lugar a la adopción los fondos de red y de rellenos decorativos y, en algunos casos, la elaborada técnica de “part-lace”.

Los cambios en la moda de alrededor de 1700 llevan a simplificar los modelos, y de ahí a una progresiva pérdida de importancia y grandiosidad del encaje, incluso su desaparición, en favor de la muselina, un tejido ligero y bordado, que comienza a usarse en todo tipo de trajes. El encaje de bolillos flamenco generalmente es utilizado de una forma discreta, poco visible, en lencería y camisones.

El resultado fue una verdadera caída del mercado del encaje que afectó particularmente a los espesos encajes de aguja. Parece ser que el encaje veneciano dejó de ser interesante para la moda y en 1734, el encaje francés, inglés y flamenco se vendía mucho más barato en Venecia que el propio producto local. Incluso la industria francesa mucho más organizada que el resto sufrió este desplome, y la situación se agravó por las largas guerras de LUIS XIV y el éxodo de los franceses protestantes desde la revocación del edicto de Nantes en 1685.

Todos los grandes centros encajeros se vieron afectados: Aurillac, golpeado por la emigración de los protestantes. En 1710 los oficiales de Le Puy y sus alrededores culpan de la pobreza del área al hecho de que la industria encajera se había hundido. En el área de Paris la producción del encaje de guipur de seda también sufrió.

Si los grandes centros tenían dificultades fue peor en las pequeñas industrias que habían florecido durante el boom del encaje, entre 1660 y 1690:  Orbec, Harcourt, Le Havre, Dieppe, etc…

ENCAJE DE BRUSELAS Y POINT D’ANGLETERRE

Aunque el encaje de Bruselas fue el que tuvo más éxito en el siglo XVIII, aparece relativamente tarde en los registros: una de las primeras referencias inglesas es de 1710. La ausencia de referencias anteriores es debida en parte a que en Inglaterra se usaba el término genérico de “encaje de Flandes”, y en parte porque los franceses adoptan el término de “Point D’Anglaterre”, un término copiado por todos los países europeos que siguen el estilo francés.

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EL ENCAJE DE RAGUSA

Ragusa, la actual Dubrovnik, en la costa este del mar Adriático y que fue parte del gran imperio veneciano durante los siglos XV y XVI, y continúa siendo propiedad de Venecia en el siglo XVII, a pesar de que los turcos conquistaron la península de los Balcanes excepto una estrecha franja de la costa de Dalmacia y Montenegro.

Los vínculos entre las dos ciudades eran necesariamente cercanos y los venecianos habían introducido muchas de sus artesanías de lujo en Ragusa, y esto también incluye el bordado y el cutwork. Es fácil identificar a Ragusa como un productor de cutwork durante la primera mitad del siglo XVII, pero es muy difícil encontrar piezas de encaje con origen en esta ciudad; aunque es muy identificativo la alusión a “Ragusa Point” en la segunda mitad de siglo.

El encaje de Ragusa fue un encaje barroco que no llegó a ponerse nunca de moda.

Algunos encajes propuestos como candidatos a ser de Ragusa son estos

Sin duda no son encajes venecianos, pero eso es todo lo que se puede decir con certeza. La puntilla de arriba está decorada con el escudo de armas de la familia Chigi, y uno de los fondos ha sido identificado como hecho en Italia, posiblemente de Ragusa. Técnicamente está cercano a las siguientes dos puntillas que están decoradas con una burda versión de los patrones de tallos que se usaban en el encaje de Flandes de la década de 1640. Su técnica es también similar a esos encajes de aguja de Flandes de mediado siglo XVII, y aunque por la rareza de sus diseños, es tan improbable un origen flamenco como veneciano, es posible que fuera hecho en el norte de Europa, bajo la influencia flamenca, quizás en Alemania.

IMITACIÓN DEL ENCAJE EN EL PERIODO BARROCO

La importancia del encaje tanto para el hogar como para los trajes durante la segunda mitad del siglo XVII, unido al alto coste del encaje de los principales centros, dio como resultado innumerables copias baratas e imitaciones. Algunas eran muy cercanas al original, usando la misma técnica y los mismos patrones.

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ENCAJES DE SEDA Y DE METAL

Entre el resto de los encajes barrocos, el principal fue el pesado encaje de seda gruesa o de hilos metálicos, llamados “gimp” en Inglaterra o “guipure” en Francia. Gimp significaba originalmente envolver un cordón con hilo o con seda, pero pasó a significar, primero el cordón grueso enrollado en sí mismo (y todavía se usa en ese sentido por las encajeras de los condados de las Midlands en Inglaterra), y después una cinta o encaje hecho con el cordón.

Esta pieza nos da una idea del colorido “Encaje de Gimp” en seda. Es básicamente un encaje de cinta con gruesos cordones de seda formando cintas. Están sujetos entre ellos por hilos finos de colores neutros enrollados en uno o dos pares de bolillos guías. Tales encajes eran relativamente simples y baratos de hacer y servían para el uso doméstico.

Hay referencias al encaje de metal a lo largo de todo el siglo XVII, aumentando en la segunda mitad. No está siempre claro si el encaje de metal era tejido, de aguja o de bolillos pero los términos punto y puntilla sugieren que era hecho a aguja.

En Inglaterra este incremento comenzó incluso antes de la Restauración; en 1660 Thomas Violet, importante orfebre de oro, se refiere al abuso de la fundición de monedas de plata para hacer encajes. El rey Charles II hizo un intento de controlar este excesivo uso de los lingotes de oro y plata a través de una proclamación real en 1660, pero resultó infructuoso ya que él mismo en 1662, viste de luto por Elisabeth de Bohemia con “un traje de oro y plata”.

En el periódico, Le Mercure Galant hay artículos sobre moda que constantemente apuntan la importancia del encaje de metal. En 1678, por ejemplo, la moda de primavera incluye muchos artículos de “Point d’Espagne” en oro y plata, en cinturones para espadas para los nobles y en volantes para las faldas sus mujeres. En el mismo año, apunta que la gente de clase alta tiene toallas para sus tocadores adornadas con “Point de Aurillac” de gran valor; y en 1680 que las enaguas estaban cubiertas de bordados o “Puntas de España” en oro.

Desafortunadamente, nada ha sobrevivido para representar esta magnificencia, a pesar de los temores de Thomas Violet y otros, la mayoría del encaje de metal fue fundido para volver a hacer oro y plata. Esto ocurrió no sólo cuando los encajes de metal dejaron de llevarse sino tan pronto como un encaje se quedaba pasado de moda.

Un ejemplo que se salvó de este destino es esta puntilla hecha en hilo de oro y plata, adorna una toalla de bautismo; un objeto que no era susceptible de cambiar mucho con las modas y que solía pasar de generación en generación, como este caso. Posiblemente hecha en Inglaterra.

Como en la primera mitad del siglo XVII, mucho de este encaje metálico, incluido el llamado “Point d’Espagne” se hacía en Francia, en la región de Aurillac, en Lyon y en Paris. También se hizo en Italia, probablemente en Milán y Genova o quizás en otros centros asociados con la producción de hilos de seda y de metal y con la pasamanería. Inglaterra también produce encajes metálicos, principalmente para el consumo propio, aunque hay algunas evidencias que llego más allá.

Más delicado que los encajes de gimp era un grupo de encajes cuyos patrones estaban formados con cintas de seda enrolladas entrelazadas sobre un fondo de seda, “encaje parchment” (su traducción literal sería apergaminado). Dada su gran fragilidad muy pocos ejemplares han sobrevivido.

Las primeras referencias a este encaje vienen desde el siglo XVI y pueden referirse a cintas pintadas o de seda enrollada, usadas en lugar de trenzas, pero por algunos datos encontrados sobre su alto coste, deben haber sido hechas con una técnica más compleja.

Unos pocos encajes de bolillos de metal de primeros del siglo XVII tienen cintas de “parchment” incorporadas y esta técnica parece que continua a lo largo de todo el siglo.

Este es un ejemplo de mediados de siglo, el hilo de metal es de oro y plata y las cintas “parchment” fueron pintadas originariamente en negro, aunque el color se ha ido perdiendo en detrimento del diseño.

El encaje negro de seda mantuvo su popularidad hasta finales de siglo. Aunque prácticamente no han sobrevivido muestras y es difícil encontrarlos en los retratos pero hay innumerables referencias escritas a él.

Aunque el encaje más fino negro se producía en Flandes. Inglaterra también producía encaje negro, y el de calidad más basta lo exportaba en grandes cantidades a Francia, España, Portugal, Hispanoamérica, Alemania y Holanda. La mayoría estaba hecho en Amiens y en el Flandes Frances, aunque el encaje negro de los países bajos españoles llegaban a España a través de Francia. También llegaron a España encajes ingleses. La mayoría eran encajes a la moda, del llamado “Point d’Anglaterre” que no estaba hecho en Inglaterra, pero sí con hilo inglés. Es difícil saber cómo eran estos encajes ingleses de finales del siglo XVII, y muchos ahora están catalogados como flamencos.

 

Fuente: LACE. A HISTORY de Santina M. Levey

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EVOLUCIÓN DE ESTILOS

EL ENCAJE FLAMENCO

El éxito del encaje basado en cintas de Milán se demostró no solo en su expansión por las áreas cercanas, sino también por la aparición de copias entre los encajes de bolillos de Flandes. Como se ha señalado, las encajeras flamencas estaban en perfecta sintonía con los cambios de la moda, pero el uso del encaje de aguja de Venecia por la corte francesa y sus seguidores debió de ser un fuerte golpe, ya que no había manera de que el fino encaje de Flandes pudiera imitar la densidad y el efecto tridimensional del encaje de aguja.

El encaje barroco milanés era más fácil de copiar y las versiones flamencas eran a menudo difíciles de distinguir de los originales italianos. En general, el encaje flamenco es más delicado y carece de la firmeza del encaje de Milán; también está hecho en pequeñas piezas, incluso cuando las cintas parecen ser continuas; se pueden ver las uniones disimuladas en las bifurcaciones de los tallos.

En los patrones más lineales de finales del siglo XVII, el encaje flamenco pocas veces tiene la doble línea del encaje de cinta que es tan típica en Milán, mientras sí se usa mucho un simple conjunto de flores y hojas como en este encaje.

Como el encaje milanés, la versión flamenca tiene un fondo de barras o de rejilla. Las barras están hechas de trenzas decoradas con picots pero a diferencia de las barras del encaje de Milán, están trabajadas aparte completamente, como una larga línea y se ganchillan en los bordes del patrón donde es necesario. Algunas veces la línea trenzada se lleva a lo largo de todo el borde de la cinta hasta que se cruza a trabajar el siguiente hueco y otras veces se llevan los hilos sin trenzar por el revés del encaje hasta el siguiente relleno. Las barras hechas de esta manera nunca son dobles como en el encaje de Milán.

Los fondos de rejilla se desarrollaron en el encaje flamenco en el segundo cuarto del siglo XVII, incluso el fondo de cinco agujeros conocido hoy como fondo de Flandes. Pero también se usaron otros fondos de encaje en la segunda mitad de siglo.

El parentesco entre el encaje de bolillos flamenco y el rico encaje de aguja es evidente en todas las piezas y en este siglo se hace patente. Sin embargo, según se desarrollaba la moda francesa durante el último cuarto del siglo XVII y los patrones barrocos eran reemplazados por otros más ligeros y lineales, los diseñadores flamencos conseguían de producir encaje más cercano a las demandas de la moda. Las modas francesas y el encaje de Flandes crecieron juntos y los últimos lazos de dependencia con los estilos italianos terminaron. En la última década de siglo el encaje flamenco había desarrollado sus propios distintivos; aunque basado en el “rose point” veneciano tiene influencia de los diseños Berainescos de Francia, y las estrechas cintas de punto tejido que giraban una sobre otra formando pequeños bordes elevados presagiaban la técnica del encaje de Bruselas del siglo XVIII. Toda la pieza es ligera, etérea y no conserva nada del espeso encaje barroco del siglo XVII.

EL ENCAJE DE AGUJA FRANCÉS

Las modas, que tanto influenciaron al encaje de Flandes y al de Italia durante la segunda mitad del siglo XVII, venían de la corte de Luis XIV de Francia. Durante la década de 1660 la vestimenta francesa era completamente barroca: los hombres llevaban enaguas y sus jubones estaban decorados con haces de cintas, y bordados de oro y plata. Los vestidos de las mujeres estaban decorados de una forma similar y era sólo el espeso encaje veneciano el que podía adaptarse a esto.

En la década de 1670 la línea de ropa tanto en hombres como en mujeres se hizo más estilizada y menos abarrotada, las enaguas desaparecieron y los  tejidos sencillos o al menos, menos extravagantemente estampados reemplazaron a los bordados, y los cuellos tipo babero fueron reemplazados por corbatas más delicadas. La moda cambia también en los tocados de las mujeres donde aplicarán el encaje, por la altura y peso de estos peinados el encaje que mejor se adaptaba era el fino encaje de aguja.

La relación entre estos cambios y el encaje se ve más claramente en el mismo Francia; aunque había confiado en otros países para una amplia variedad de artículos de lujo, durante la segunda mitad del siglo XVII, empresas financiadas por el gobierno se establecieron para reducir la cara dependencia del exterior. El encaje fue uno de los artículos de lujo elegido para apoyar, y aunque los franceses continuaran llevando encaje extranjero, era en menor medida.

En el extranjero se seguía utilizando en exceso el encaje, donde el encaje veneciano tenía una clara posición dominante. En Francia, el ministro Colbert prefería los métodos más rápidos y controlados más cercanamente; el resultado fue una proclamación real, un respaldo del gobierno a la industria para crear una compañía de fabricación de encaje, apoyada con una subvención de 37.000 libras y con el privilegio de exclusividad en el mercado durante 10 años.

Los conocimientos necesarios serían aportados por las encajeras venecianas y flamencas, persuadidas de mudarse a Francia por los términos favorables ofrecidos por Colbert.

Se desconoce el número concreto, aunque la proclamación manifestaba que 30 “maestras y las mejores obreras de Venecia” y 200 “mujeres jóvenes de las mejores obreras de Flandes” pudieron ser repartidas entre las ciudades seleccionados para ser los centros de la nueva industria.

La determinación de Colbert fue respaldada por el rey a pesar de la consternación inicial por la prohibición del encaje extranjero, el nuevo “punto francés” parecía haber sido aceptado bastante rápidamente. El nuevo encaje no hubiera recibido tal apoyo si no hubiera sido de una alta calidad. El  “Point de France” era sólo hecho por encajeras autorizadas, usando patrones y materiales proporcionados por la compañía y trabajando con unos estándares aprobados. Aunque conla desaparición de la compañía después de sus diez años de privilegios, el modelo de encaje francés decayó; dejando esta denominación sólo para el encaje de aguja de Alençon.

 

Fuente: LACE. A HISTORY de Santina M. Levey

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EL ENCAJE BARROCO. 1650-1710

El estilo barroco que había evolucionado en Italia a finales del siglo XVI e inicios del XVII, domina Europa durante la segunda mitad de este siglo. Estilo enérgico, rotundo, basado en la profusión de motivos y el movimiento.

Se aplicó a las bellas artes y en las artes decorativas con el mismo éxito; sus atrevidos motivos, particularmente el de abundantes hojas curvadas, aparece en todas las manifestaciones artísticas del momento.

Incluso las artes más efímeras se ven afectadas por la  nueva tendencia, como los trajes de moda de la época- Se utilizan textiles decorados con diseños barrocos y otros adornos para crear un efecto aún más barroco. El encaje hizo una gran contribución a la vestimenta, siendo el encaje de aguja de Venecia el que mejor se adaptaba.

ENCAJE DE AGUJA VENECIANO

A mediados de la década de 1650 las encajeras venecianas habían elaborado la técnica del “encaje por partes” y podían, si era necesario, dividir los grandes diseños barrocos en secciones para distribuirlos entre varias trabajadoras. Esto hacía más rápida la producción de cada pieza y eran capaces de hacer de forma masiva vestidos de volantes, cortinajes y manteles de altar.

Debido al tamaño de estas piezas y a la magnitud de cada uno de los motivos, los diseñadores de encaje y encajeras tuvieron que ampliar la técnica de sólidos puntos, que habían sido adecuados para los pequeños diseños lineales de los primeros encajes de aguja.

Para afrontar este problema trabajaran en tres líneas: primero, los atrevidos patrones barrocos se diseñan para mostrar un cuidado equilibrio entre las formas sólidas y el espacio. En segundo lugar, la densidad de los puntos de ojal, utilizados en la primera mitad de siglo, se rompió por el uso de gran número de puntos de relleno y finalmente, se le dio relieve a la superficie lisa mediante detalles en 3 dimensiones.

La primera muestra, encaje obviamente barroco, data entre 1650-60. Técnicamente es un encaje imitado, construido con cintas de tejido y con espesas líneas exteriores de cordón; representa a un grupo de encajes que aparecieron anticipándose a los verdaderos encajes barrocos.

Las dos siguientes representan encajes barrocos a partir de 1660, sus atrevidos patrones son enfatizados por detalles tridimensionales que se crean formando haces de hilos sobrecosidos con puntos de ojal, este espesor es aligerado por el uso de delicados puntos de relleno.

Este rico y pesado encaje se adaptaba a la moda formal de la corte española y a las cortes italianas y alemanas que seguían su iniciativa. También fue promocionado por líderes eclesiásticos de la reforma que jugaban una parte importante en la expansión del estilo barroco a través de la Europa católica.

Francia, con Luis XIV se convierte en una potencia dominante en Europa y la supremacía política y militar se acompañó de una influencia permanente en las artes. Aunque el estilo barroco que la corte adoptó inicialmente para expresar visiblemente su grandeza fue más formal que el de Italia, en el ámbito de la moda volvió al encaje de aguja barroco veneciano.

ENCAJE DE BOLILLOS MILANÉS

Es difícil probar que las piezas de encaje de bolillos del siglo XVII, atribuidas hoy a Milán, lo sean. Por un lado en 1679, Carlos II rey de España `(y Duque de Milán) prohíbe llevar o importar encaje, sobretodo de Venecia y Genova; a excepción del encaje de oro y plata que se producía localmente; en 1693 las encajeras milanesas, en vista del hundimiento de la industria local, solicitan que este permiso se extienda a los encajes de lino; el que trabajaban en las casas y en los conventos.

La suposición de que ambos encajes, de lino y metálicos, se hacían en Milán es sustentada por la cantidad de encajes que han sobrevivido en los que se combinan los dos tipos de hilos y por las similitudes estilísticas entre algunos encajes de lino y otros de metal.

Es muy posible que, al menos parte del gran grupo de encaje, que hoy llamamos milanés fuera hecho por encajeras venecianas y que también muchas de ellas vinieran de Genova, ya que ningún otro encaje de la segunda mitad del siglo XVII ha podido ser positivamente identificado como genovés, a pesar de su conocida popularidad en la época anterior; parece más que probable que en la época barroca se convirtiera en milanés.

Encaje barroco milanés completamente emplumado del tercer cuarto del siglo XVII; tiene claras conexiones con el encaje de aguja de Venecia: por las líneas exteriores de cordón espeso y el uso de hojas de guipur tridimensionales.

El encaje de Milán se utilizó masivamente para manteles de altares, adornar albas del clero y decorar muchos símbolos religiosos con imágenes de la historia cristiana. Pero también hubo otras piezas de uso doméstico.

Con un exquisito pequeño panel representando una pareja vestida a la moda alrededor de 1675, en compañía de la diosa Diana que solamente pudo ser hecho para uso secular. Se consigue una ingeniosa representación de otras técnicas: textiles, botones, punto y encaje son todos representados en los trajes de estas dos figuras.

Todas las piezas están basadas en los encajes de cinta a punto tejido del segundo cuarto del siglo XVII. Las cintas todavía se hacían con pocos pares, pero habilidosamente formadas, se les añadian pares extras para conseguir realizar las curvas que exigía el patrón. A pesar de la impresionante longitud de algunas de estas cintas, el encaje de Milán se hacía en partes que luego se unían con ganchillo. También se ganchillaban las barras de unión y los fondos de malla. La mayoría de las barras estaban formadas por cuatro hilos trenzados trabajados entre barras contiguas y se decoraban con picots. Al trabajarse en partes, los fondos están hechos en varias direcciones. Las encajeras milanesas normalmente terminaban cada sección de rellenos independientemente del resto, aunque en algunas piezas más abiertas llevaban los hilos de una sección a la siguiente por detrás del encaje; pero en general esta técnica es más propia de los encajes flamencos relacionados con Milán.

 

Fuente: LACE. A HISTORY de Santina M. Levey

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¡EXTRA MODA!

Estuve el pasado sábado en el museo del Traje, uno de mis favoritos, visitando esta exposición temporal. Aunque ahora el resto del Museo esté cerrado por obras hasta la primavera.
Una exposición no muy grande, pero con muchas curiosidades sobre la moda, la vestimenta y su evolución y, además con algunas pequeñas muestras de encajes.
Os la recomiendo. Disfrutadla!!