POR FIN LLEGÓ EL RET-FI

Suelo decir que hay un encaje para cada una de nosotras. Uno con el que nos sentimos más agusto, más cómodas trabajando. Un tipo o una técnica que nos “engancha” y, en mi caso, me “apasiona”. Pero aún no sé si encontramos nosotras el encaje idóneo a nuestra forma de trabajar a nuestro ser, o es el propio encaje el que nos encuentra a cada una de nosotras.
A mi el encaje me encontró, por absoluta casualidad, pero me enganchó. Entonces no sabía que todo tiene un porqué y que esa casualidad me iba a cambiar tanto la vida y me iba a permitir disfrutar de tanto tiempo compartido con todas vosotras, compañeras, maestras, alumnas….
Pero yo he encontrado mi encaje. Los tules, las blondas, me atraparon y me apasionaron, y procuro dedicarles todo el tiempo que puedo…..pero llegó un nuevo encaje de tul que acapara últimamente casi todo mi tiempo, el RET-FI.
Llevaba mucho tiempo intentando aprender esta técnica catalana, pariente cercana pero con sus diferencia, de la Blonda de Almagro. Y gracias a Nuria Marot, mi maestra en esta técnica y la mejor, o una de las mejores en ello, hoy puedo enseñaros estos pequeños encajes.

 
 

PASANDO EL ECUADOR

Parece que no pasa el tiempo, pero sí, y demasiado rápido si miro mis encajes y veo que avanzan tan despacio.
Siempre os digo que lo que crece una labor es directamente proporcional al tiempo que invertimos en ella, pero no tenemos que olvidar que nuestra labor, nuestro arte es uno de los que más tiempo lleva, de los que más lento vemos crecer pero también el que más satisfacciones nos da y en el que ponemos el corazón.
Ya en el centro de la Fanchon, esta parte esta siendo un poquito complicado trabajarla….llevo unos 360 bolillos que no me dejan mucho espacio para moverlos.
Casi puedo ver cómo va a quedar y estoy deseando terminarla para poder enseñárosla….habrá que esperar un poco más.